Continuidad II

Transitoriamente recorremos pasillos oscuros y mohosos; a cada paso, la piel sobre la roca va cubriéndose de arcilla. Insuflaciones cinéreas mortifican los pulmones, lánguidos, con aire pesado e insuficiente.

Volteamos y nos encontramos dentro, transportados; después de un tiempo, es sencillo reconocer que, incluso dentro del pasillo más estrecho, existen rendijas. Intersticios con riachuelos de aire fresco. Trechos agridulces que guían hacia frescas vertientes donde lavar los pies.





 

Tania (Aleksa Klozevits)