Esta semana me coloqué una nueva pegatina.
Añadido al conglomerado mielínico: háptico.
Me agrada tomar cursos. A cierta hora, nos aproximamos (presencial o digitalmente) hacia la confluencia de ideas. Deambulamos en el azar e incertidumbre de los corredores, y como si fuéramos un escenario, cada uno toma su papel: el orador, el atento escucha; la persona curiosa, el indiferente (pero sumamente atento). Siempre estamos todos. Cohesionados y distantes.
Háptico. Antropocéntrico. Seres no-humanos.
¿Cómo sería habitar como una planta? ¿Qué percepción poseen los microbios, los hongos que invaden las raíces, que se alimentan de las hojas? ¿Cómo perciben las sutiles vibraciones? ¿A qué huele el aire que se posa laminarmente sobre los pétalos y los nectarios? ¿Tendrá sabor?
Amplificación de sensaciones.
Ecos que resuenan en mi mente, de charlas anteriores a un tiempo presente.
Justo eso. Amplificar. Nuestra mirada, nuestro mundo. Somos parte del ecosistema y reduccionistamente nos limitamos a una especie. Compleja, sí. Pero lo son todas, a su modo.
Planteamiento del problema de investigación:
Marco teórico
Hipótesis
Experimentación
Observación
Resultados
Confluencia. Sutileza. Indagación. Análisis. Síntesis. Imaginarios. Pensamiento colectivo. Episteme.
¿Podemos experimentar sensaciones no- humanas?
Ecología - Biofilia - Biomimesis
Tecnociencia - Conectividad - Multisensorial
Nuevos urbanismos
Tania (Sofronije)
