Abrazar el Tao II

 





En respuesta a "¿la virtualidad existe?"


En el presente, considero sí, la virtualidad existe. 
Ocurre desde la contemplación del pensamiento, el Ser queda en un punto aparte de todo ello.



Todos atinamos a reconocernos como cápsulas contenedoras de nuestros propios pensamientos.

Villoro nos aproxima: "en la poesía, el lenguaje es lo más alejado al habla y lo más parecido al silencio".

En el silencio que nos provee alejarnos del pensamiento.


¿Cómo dejar de ser -este- humano?

Observo a las plantas. Observo a mi Atenea misma.

Observo que es capaz de observarse a sí misma.
También las plantas son capaces de percibirme y comportarse frente a mi misma.


Sabemos que estamos. Reafirmamos nuestro vacío y a la vez compañía.
Solo que no podemos encontrarnos, ¿dónde realmente estamos?


El cuestionamiento:
¿dónde está el origen?
¿qué es eso detrás de lo real?


Todo aparece virtual y perecedero. Cambiante. Mutable. 

El noumen se percibe también fenoménico. 

El exterior se manfiesta mediante la permutación.



Y sin embargo, yo permanezco. Yo percibo. Atenea está. Mis plantas siguen, se-continúan.
Yo dentro de mi-misma, pero en una dimensión externa (que no es el espacio externo). 

Existen dos afuera: uno exterior y el otro interno.

¿Y qué es eso detrás del telón de gruesa tela roja?


Después de estas reflexiones me consideraré Taoísta.
El Tao es aquello que siendo y al tiempo, no-es, lo es todo.


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