"Con cariño, para mi editora predilecta"



 


¿Cuándo y cómo fue?

Fueron unas quesadillas y tú enseñándome a cocinar arroz jaja (es fácil, no lo laves, lo doras, echas agua, lo tapas y ya está), una tarde de revisar textos en el monitor. En tu compañía. Aún conservo la carta que recortaste: "Ergo", con tinta negra y en ligera cursiva.


La versión idealizada de ti. 

Contigo abrí mi paso hacia el mistisismo, ¿qué curioso, no? 

Desde las raíces de la ciencia, profundizar en las catacumbas de un lugar interpretativo: la médula de nuestro subconsciente.


Un intercambio misteriosamente real... y al mismo tiempo, dentro de una bruma del sueño.

¿Qué nos hizo tan cercanos y al tiempo sin conexión?

Aún no lo sé,  desde mi sonrisa brotaban sentimientos en un vapor radial, que no llegaba muy lejos. Se quedaba apenas en la superficie de cada cuerpo y desde ahí, se desvanecían hacia la nada.


Todo fue compacto, mundano, y por ello soltar fue fácil.

Observar desde afuera fue fácil.

Y lo que se queda conmigo, es justo eso, un lugar en la imaginación.



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